Ejercicios para la dislexia en casa, por habilidad
Catorce actividades cortas que puedes hacer en la mesa de la cocina sin material especial, desde oír sonidos hasta leer frases enteras. Elige dos o tres de la habilidad que más le cuesta a tu hijo y hacedlas diez minutos al día.
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Respuesta corta
¿Qué ejercicios ayudan en casa a un niño con dislexia?
Los ejercicios más útiles en casa para un niño con dislexia practican en orden las habilidades en las que se apoya la lectura: oír y cambiar los sonidos de las palabras (conciencia fonológica y fonémica), relacionar letras y sonidos, unir sonidos para formar sílabas y palabras, escribir palabras sonido a sonido y releer textos cortos que el niño puede descifrar para ganar fluidez. La fonética sistemática es el enfoque de lectura con la evidencia más sólida, y las sesiones cortas repartidas a lo largo de la semana se recuerdan mejor que las largas.
- La conciencia fonológica es uno de los mejores predictores del aprendizaje de la lectura.
- La fonética sistemática fue el único enfoque con un efecto significativo en un metaanálisis de ensayos aleatorizados con lectores con dificultades.
- La práctica corta y espaciada se recuerda mejor que la misma práctica concentrada.
- No se ha demostrado que practicar la denominación rápida mejore la lectura, así que no se incluye.
Una rutina de ejercicios para la dislexia en 10 minutos
Hazla cuatro o cinco días a la semana, a una hora en la que tu hijo no esté cansado. Que sea ágil, y para cuando todavía resulte agradable.
- 1
Calentamiento con sonidos (2 minutos)
Haced un juego rápido de sonidos sin letras: ping-pong de rimas o veo veo con primeros sonidos.
- 2
Repaso de letras conocidas (2 minutos)
Pasa las tarjetas de letras y sonidos que está aprendiendo. Las que le hagan dudar van a un montón aparte para mañana.
- 3
Unir y construir (3 minutos)
Leed o formad de cinco a ocho palabras con el mismo patrón, por ejemplo sílabas con p y con m (pala, mapa, puma). Di cada sonido y luego desliza el dedo bajo la palabra para unirlos.
- 4
Escribir dos palabras (1 minuto)
Di una palabra del mismo grupo. Tu hijo marca los sonidos con los dedos y luego la escribe o la forma con letras.
- 5
Leer una frase (2 minutos)
Leed dos veces una o dos frases cortas hechas con esas palabras. Termina elogiando el esfuerzo, no la rapidez.
Ejercicios de conciencia fonológica para la dislexia (solo sonidos)
La conciencia fonológica es la capacidad de oír la estructura sonora de las palabras: rimas, sílabas y, en el nivel más fino, los sonidos sueltos o fonemas. Es uno de los mejores predictores del aprendizaje de la lectura, y suele ser lo primero que conviene revisar en un niño al que le cuesta leer. Estas actividades no necesitan letras, así que sirven desde los cuatro años y se pueden hacer en el coche.
Trabaja de las unidades grandes a las pequeñas: primero rimas y sílabas, luego primeros sonidos y después todos los sonidos de una palabra corta. En español las sílabas son muy claras, así que suelen ser el primer paso fácil. Cuando una actividad le resulte sencilla, añade letras, porque el enfoque con la evidencia más sólida relaciona los sonidos con las letras en lugar de practicar los sonidos solos.1,2
1. Ping-pong de rimas
Di una palabra, como gato. Tu hijo responde con una rima (pato), tú añades otra (rato), y así hasta que alguien se atasque. Las rimas inventadas como «zato» también valen. Luego cambiad: di tres palabras y pregunta cuál no rima (gato, pato, mesa).
2. Palmadas de sílabas
Di una palabra y dad una palmada por cada sílaba: ma-ri-po-sa son cuatro palmadas. Empezad por los nombres de la familia y luego los animales. Cuando las palmadas sean fáciles, pídele que diga la palabra sin la primera sílaba (mariposa sin ma: riposa) o que invente una palabra que empiece por la última sílaba de otra.
3. Veo veo con sonidos
Jugad al veo veo con sonidos en lugar de con el nombre de las letras: «Veo veo una cosa que empieza por /m/». Di el sonido corto y limpio, /m/ y no «eme». Después pasad a los sonidos finales (algo que termina en /l/, como sol), que son más difíciles.
4. Cajas de sonidos
Dibuja tres cajas en un papel y pon una moneda o un botón debajo. Di una palabra corta como sol. Tu hijo empuja una moneda a una caja por cada sonido: /s/ /o/ /l/. Usa dos cajas para palabras como «un» y cuatro para palabras como «flor».
5. Cambia un sonido
Di una palabra y cambia un sonido: «Di gato. Ahora cambia /g/ por /p/» (pato). Luego cambia el último sonido y después el del medio (pato, pata, pita). Esta actividad es difícil, así que pruébala solo cuando las cajas de sonidos le resulten fáciles.
Ejercicios para la dislexia con letras y sonidos
Conocer la relación entre letras y sonidos es el puente entre oír sonidos y leer palabras. Enseña el sonido que hace cada letra, no solo su nombre, y unas pocas letras cada vez. Los niños con dislexia suelen necesitar muchas más repeticiones que sus compañeros, repartidas a lo largo de días y semanas. En español, presta especial atención a los dígrafos (ch, ll, rr, qu, gu) y a las letras que cambian de sonido, como la c y la g.2,3
6. Tarjetas de letras y sonidos con montón de repaso
Escribe una letra o un dígrafo en cada tarjeta. Enseña una tarjeta y tu hijo dice el sonido. Las que sabe al instante van a un montón de «más adelante» que repasáis cada pocos días; las que le hacen dudar vuelven mañana. Es la misma idea de repaso espaciado que usa el programa, y mantiene la práctica corta.
7. Dilo y traza
Tu hijo traza con el dedo una letra grande sobre la mesa, en una bandeja con sal o en una tarjeta de lija, diciendo el sonido mientras traza. Ver, decir y mover a la vez ayuda a muchos niños, sobre todo con letras que se confunden fácilmente, como la b y la d o la p y la q.
8. Caza de sonidos en un libro
Elige un sonido o un dígrafo, como ch o ll. Dale a tu hijo una página de un libro ilustrado y un lápiz para marcar suavemente cada ch que encuentre, diciendo el sonido cada vez. Después, pídele que diga tres palabras que lo contengan.
Ejercicios de unir sonidos y decodificar para la dislexia
Unir sonidos es juntarlos para formar una sílaba o una palabra, y es donde muchos niños con dislexia se atascan: pueden decir /s/ /o/ /l/ pero no oír «sol». Descifrar palabras nuevas es la forma en que los niños aprenden a leer por su cuenta, así que merece mucha práctica corta. En español ayuda pasar por la sílaba: primero sílabas directas (ma, pe), luego inversas (al, en) y después trabadas (pla, tre).4,2
9. Estirar y deslizar
Escribe una palabra corta como mesa. Tu hijo dice cada sonido tocando la letra y luego desliza el dedo bajo toda la palabra diciendo los sonidos otra vez, más rápido y unidos. Empieza por palabras cuyo primer sonido se pueda alargar, como mmm-e-s-a o sss-o-l.
10. Cadenas de palabras
Cambia una letra cada vez y lee cada palabra nueva: pato, gato, gata, rata, rama. Las letras móviles o los pósits lo hacen rápido. También funcionan las cadenas de sílabas: ma, me, mi, mo, mu, y luego pa, pe, pi, po, pu.
11. Palabras marcianas
Lee una lista de palabras inventadas, como «tifo», «blasa» o «rupe», y di que son nombres de marcianos. Como no se pueden reconocer de memoria, muestran si tu hijo descifra de verdad. Empieza por palabras de dos sílabas directas y añade sílabas trabadas cuando las domine.
Ejercicios de ortografía y fichas para la dislexia
La ortografía suele costar más que la lectura a un niño con dislexia, y dura más en la edad adulta. Primero, escribir por sonido; después, aprender las partes que no se deducen del sonido, como la h, la b y la v o la g y la j. Las fichas impresas sirven, pero funcionan mejor cuando tu hijo dice los sonidos en voz alta mientras escribe; una ficha de copia en silencio practica más la caligrafía que la ortografía.
Puedes hacer tus propias fichas con cualquier grupo de palabras que esté practicando: una columna para leer, otra para escribir al dictado y una frase corta al final.5
12. Di, marca y escribe
Di una palabra. Tu hijo la repite, da un toque con un dedo en la mesa por cada sonido y luego escribe una letra o un dígrafo por cada toque. Comprobadlo juntos leyendo lo escrito, sonido a sonido.
13. Clasificar palabras
Escribe en tarjetas de ocho a doce palabras de dos patrones, por ejemplo sílabas directas y sílabas trabadas (pato, plato, foca, flota, capa, cabra). Tu hijo lee cada tarjeta, la coloca en la columna correcta y explica el patrón con sus palabras.
Ejercicios de fluidez lectora para la dislexia
Cuando un niño ya descifra palabras, el siguiente objetivo es leerlas con la soltura suficiente para que le quede atención para el significado. En español es la parte que más suele costar a los niños con dislexia, porque la precisión llega antes que la velocidad. El mejor material son frases cortas hechas con los patrones que ya conoce; un libro lleno de palabras que todavía no puede descifrar le enseña a adivinar.
La velocidad de denominación rápida, lo rápido que un niño nombra una cuadrícula de colores u objetos, es un buen predictor de la fluidez lectora. Es útil conocerla, pero practicar para nombrar más rápido no ha demostrado mejorar la lectura, así que aquí no hay ejercicios de denominación.6
14. Eco y repetición
Lee en voz alta una frase corta señalando cada palabra. Tu hijo lee la misma frase después de ti y luego una vez más él solo. Tres lecturas de una frase son más útiles que una lectura de tres frases. Usa frases sencillas como «Mi mamá me mima» o «El pato nada en el lago», y ve subiendo poco a poco.
Cómo elegir ejercicios para la dislexia
Empieza donde está tu hijo, no donde está su clase. Si las rimas y los primeros sonidos todavía le cuestan, dedica la mayor parte del tiempo a las actividades de sonidos y añade letras poco a poco. Si ya domina las letras pero las palabras le salen despacio, céntrate en unir sonidos, las cadenas de palabras y las palabras marcianas.
Una prueba de detección breve puede ayudarte a decidir, porque señala qué habilidad cuesta más. El programa Dyslexia Steps convierte la misma idea en juegos para la dislexia diarios con repaso espaciado, si prefieres que un juego lleve la cuenta de lo que hay que practicar.
Sáltate los ejercicios que trabajan la vista en lugar de los sonidos. La dislexia no es un problema de visión, y una revisión sistemática no encontró buena evidencia de que los filtros o las lentes de colores mejoren la lectura. Los ejercicios de seguimiento ocular y el papel de color pueden dar la sensación de hacer algo, pero esos diez minutos rinden más con sonidos y letras.
Mantén las sesiones cortas y positivas, y para antes de que tu hijo se canse. Si el progreso sigue siendo lento después de unos meses de práctica regular, habla con el colegio sobre apoyos adicionales o una evaluación completa; nuestra guía sobre cómo se diagnostica la dislexia explica el proceso.3,7,5






